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Transformaciones económicas y socio culturales:

 
Transformaciones económicas y socio culturales: ¿Cómo segmentar a los chilenos hoy?
 

Alejandra Rasse, M.A. & Rodrigo Salcedo, Ph.D.,
Instituto de Estudios Urbanos y Territoriales Pontificia Universidad Católica de Chile.
Juan Pardo, Director de Estudios Feedback

 

Introducción a los sistemas de estratificación

La distinción en jerarquías dentro de una comunidad es tan antigua como la misma historia del hombre. En las comunidades primitivas las primeras diferenciaciones entre “tipos” de individuos estaban fuertemente arraigadas en creencias mágicas y religiosas que pronto dieron origen a castas de sacerdotes, linajes y dinastías. Mucho tiempo después, en la Roma antigua, sus habitantes ya reconocían diferencias precisas (exhaustivas y mutuamente excluyentes) entre los estratos sociales de aquella época (patricios, plebeyos y esclavos).


Aunque a comienzos del siglo pasado existían definiciones teóricas que utilizaban el concepto de clase social para referirse a un conjunto de individuos que comparten una situación común de mercado, en función de los bienes y las capacidades que poseen (Max Weber), con el devenir de las sociedades modernas tales definiciones se tornaron vagas e imprecisas, generándose nuevos sistemas de segmentación por clase social que estaban basados principalmente en criterios de “nivel de vida” (ingresos, capacidad adquisitiva, equipamiento, nivel de gasto, etc.) y criterios de “género de vida” (comportamientos, costumbres, gustos, actitudes, hábitos, mentalidad, valores, etc.)
Los primeros sistemas empíricos utilizados para la clasificación socioeconómica de individuos fueron el resultado de estudios pioneros desarrollados para caracterizar a las audiencias de los medios de comunicación masiva. Uno de los ejemplos más conocidos es el esquema utilizado en 1937 por la International Broadcasting Corporation (UK), que consideraba cuatro clases de individuos:

 

  • Clase A: Al menos una doncella; teléfono; coche de tipo medio; chalet aislado o pareado de tipo más bien caro en la periferia, con 8-10 habitaciones… o buen piso céntrico en zona “distinguida”. Los hijos van a un colegio privado.
  • Clase B: Doncella interna poco frecuente y generalmente no tienen teléfono; asistenta; coche barato o de segunda mano; casa aislada o pareada, 5-8 habitaciones y con jardín; o piso no céntrico o casita en los alrededores.
  • Clase C: Sin teléfono ni servicio doméstico interno; asistenta; casa razonablemente cuidada; calidad de casa y de calle claramente superior a la de Clase D. Casa de 4-5 habitaciones; piso de 3-5 habitaciones; casa pareada o, más frecuentemente, adosada. Pueden  tener motocicleta y en raras ocasiones coche de segunda mano; bicicleta de calidad.
  • Clase D: Sin teléfono ni ningún tipo de servicio doméstico. Casas de protección oficial o viejos adosados de alquiler; 2-4 habitaciones; generalmente sin jardín; situadas en las zonas obreras más pobres, excluyendo solo los barrios más sórdidos.

 

Adicionalmente, a modo de un recuento parcial y no exhaustivo podemos mencionar entre muchos otros, el sistema introducido en 1947 por el “Hulton Readership Survey" que más tarde fue utilizado masivamente en los estudios generales de medios. El índice Warner (ICE) aplicado por primera vez a fines de los años ’40, que describe las características de status definiendo 6 categorías mediante el cálculo de un puntaje para cada dimensión dentro de un intervalo de 1 a 7 (ICE= puntaje Ocupación x 4 + Fuente ingresos x 3 + tipo vivienda x 3 + zona residencia x 2); y el llamado Índice Bifactorial de la Posición Social descrito en 1957 por Hollingshead (IPS= puntuación de ocupación x 7 + puntuación de educación x 4).

 

En 1980, más de dos décadas después, ESOMAR (European Society for Opinion and Marketing Research) creó un grupo de trabajo con el objetivo de homogeneizar los sistemas de estratificación que iban desarrollándose en los distintos países. A modo de conclusión, el grupo recomendó clasificar las clases sociales mediante la construcción de una matriz cuyas dimensiones fueran la ocupación y/o profesión, así como el nivel de estudios alcanzado por el jefe de hogar; sistema que fue rápidamente adoptado en Europa.

 

En 1988 ESOMAR formó un segundo Grupo de Trabajo para armonizar los sistemas de estratificación social, ya que existía la necesidad de aumentar el grado de comparabilidad de las variables socio-demográficas aplicadas en los diferentes países. En los tres años siguientes (1989, 1990 y 1991) se publicaron Informes de Avance que precisaron y refinaron algunas de las variables. Entre otras cosas, se propuso sustituir el nivel de educación por la “Edad Terminal de Educación” entendiendo que ello podía homogeneizar la comparación entre países y entre los diferentes planes de estudio existentes en un mismo país a lo largo del tiempo. De igual modo, se introdujo el concepto de “Estatus Económico” con una escala dependiente del número de ítems de equipamiento poseídos en el hogar dentro de una lista de 10 productos previamente establecida: 1) TV color, 2) Cámara fotográfica, 3) Radio despertador, 4) Taladro Eléctrico, 5) Video, 6) Freidora eléctrica, 7) dos vehículos en el hogar, 8) computador personal, 9) segunda vivienda y 10) cámara de video.

 

En 1997, ESOMAR emite una recomendación detallada, proponiendo una Matriz de Clasificación (Social Grade Matrix) a utilizar de forma estándar en los estudios internacionales. En rigor se trata de dos versiones distintas; una para los jefes de hogar laboralmente activos, en donde la clasificación considera la antigua matriz de dos dimensiones (Edad Terminal de Educación según Ocupación del sustentador principal) y, una segunda versión de la matriz, que permite clasificar a los jefes de hogar no activos mediante la combinación de la ocupación del jefe de hogar con el número de ítems de equipamiento presentes en el hogar.

 

En países como Inglaterra, desde 2001 en adelante las instituciones gubernamentales ocupan una nueva clasificación que se denomina “clase socioeconómica” (SEC). Este modelo ofrece una división en 14 niveles que están basados en la agrupación de 371 ocupaciones. Estos segmentos pueden ser agrupados con fines analíticos en 9, 8, 5 y en un mínimo de 3 categorías, basadas en la premisa de que existen tres tipos de personas en la fuerza laboral: empleadores, trabajadores por cuenta propia y empleados, que se relacionan entre sí a través de dos tipos de interacciones básicas: contrato de trabajo y relación de servicio. (SEC, Labor Fource Survey, Rose and O’Reilly; Rose 1998)/p>

 
Este artículo es en parte tributario del trabajo “Progreso económico y estratificación social”, e Rodrigo Salcedo y Alejadra Rasse, publicado en el libro “Hacia una sociedad de derechos: Políticas públicas, titularidad y garantías”. Fundación Henry Dunant, Santiago, 2008.
 
“Standard Demographic Classification. A System of International Socio-Economic Classification of Respondents to Survey Research”, ESOMAR, 1997.
 
The ESRC Review of Government Social Classifications, David Rose and Karen O’Reill.  ESRC Research Centre on Micro-social Change Institute for Social and Economic Research, University of Essex, 1998
 
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